Quiero que mi novio vuelva

Quiero que mi novio vuelva

Tu novio y tú lo habéis dejado y se te ha quedado un vacío interior inconmensurable. Tienes ansiedad, no dejas de pensar día y noche en él y todo lo demás ha perdido cualquier tipo de importancia. Tu cabeza es una espiral de preguntas y sólo te preguntas: Cómo hago para que mi novio vuelva. Lo sabemos, has pensado en mil estrategias pero aún no te has atrevido a dar un sólo paso. O quizás no, quizás ya has movido cielo y tierra pero aún no hay noticias de él, o peor, está con otra chica y te ha dicho de forma reiterada que no quiere volver contigo. Bien, analicemos la situación detenidamente.

¿Quién dejó la relación? ¿Fuiste tú? En ese caso tienes bastantes probabilidades de que podáis volver, entre otras cosas porque para él ha quedado algo pendiente (aunque sea el hecho de ser él quien te abandone a ti y quitarse esa espinita de rencor). Puedes decirle, sin arrastrarte, sobre todo, y sin ser insistente, diciéndoselo una sola vez sin mostrar desesperación ninguna, que te has arrepentido y que aún le quieres. Si él no ha pasado página, si es capaz de perdonarte y por encima de cualquier otra cosa, aún te quiere, es posible que los sentimientos puedan al orgullo y volváis a ser una pareja. Sin embargo, ten claras dos cosas:

  1. A él le has herido profundamente. Su orgullo, su amor hacia ti, su confianza, su fe en la relación y su ilusión están muy dañados. Ten en cuenta que no puedes exigirle que vuelva a ser quien era contigo antes. Lo más probable es que ahora, aunque sea sin quererlo, cree un muro de protección, por si vuelves a dejarlo en la estacada. Es probable también que esa distancia emocional crezca y en semanas, meses o incluso años sea él quien abandone la relación.
  2. Lo dejaste por unas razones y esas razones van a seguir existiendo. Si esas razones te parecieron tan importantes como para dejar la relación es porque son elementos que realmente te superan. Ahora que no está contigo sólo piensas en las virtudes de esa persona, en los momentos buenos, el cerebro es así, la añoranza y la dependencia emocional hacen que veamos una parte sesgada de la realidad. No obstante, si no aguantabas a la entrometida de su madre, u odias que se pase el día jugando a videojuegos, o es un mal gestor de vuestra economía, o es alguien a quien le gusta tontear con otras chicas, VA A SEGUIR SIENDO ASÍ. O te comprometes de corazón a aceptarlo tal y como es sin pretender cambiar nada, o sigue tu camino y acepta que durante un tiempo vas a añorarlo.

Si por el contrario ha sido él quien dejó la relación, tu situación es mucho peor para hacer que él vuelva. En realidad, no puedes hacer nada, pues él ya ha tomado su decisión y tú debes respetársela. Nadie está obligado a estar con nadie, y él no tiene por qué estar contigo si no lo desea. Y créeme, no lo desea, porque sino estaría ahí contigo sin duda.

Puedes controlar tus actos, tus propias decisiones, incluso eres capaz de decidir cómo enfocar una determinada situación. Pero no puedes controlar los actos de los demás, lo que sienten (porque ni siquiera ellos mismos pueden hacerlo), cómo les afecta un problema o cómo enfocan un problema. Nada de eso está en tu mano y está bien que así sea, pues si los demás pudiéramos decidir lo que otros piensan o sienten el mundo sería un espectáculo de títeres (más de lo que ya lo es).

Si tu pareja se fue y tú no pataleaste, si no fuiste a pedirle más explicaciones, si no le lloraste pidiendo que volviera, si no hiciste ninguna estrategia ruin para manipularlo, si has mantenido tu dignidad íntegra y le has dejado claro (en una sola ocasión) que no querías esa ruptura, que lo querías  hasta entonces y que vas a respetar su decisión, entonces hay alguna probabilidad de que él se acerque en alguna ocasión. Aún así, debes tener en cuenta que puede que aparezcan historias que no sabías en un tiempo (un romance, una aventura esporádica…) o que vuelva para utilizarte en algún sentido (pues si te ha dejado sus sentimientos pueden no ser tan puros ya).

Si por el contrario (y no te avergüences de ello, pues a muchas nos ha pasado), le has enviado mil mensajes pidiéndole explicaciones, le has llamado una y otra vez, has pasado por su barrio para encontrártelo, te has puesto a llorar al teléfono con su madre, o has hecho cualquier otra muestra de poca dignidad y poca autoestima, sencillamente levántate a ti misma de ese mar de lloros en el que estás y piensa que aún estás viva. Sí, como te lo digo, sé que no hay nada que te motive ahora, que sientes que lo amas como nunca amaste a nadie, que sólo deseas tenerlo cerca y decirle todo lo que sientes por él y que él te mire y te bese y blablabla. ¡Despierta! Porque por mucho que te aferres al quizás se dé cuenta de todo lo que lo quiero, quizás aún me quiera, quizás en dos minutos suene el timbre de mi casa y sea él con un ramo de rosas, nada de eso va a ocurrir. Levántate de esa cama, sofá o silla y empieza a pensar en cómo vas a reconstruir tu vida. Haz un listado de cosas que siempre te gustaron hacer: patinar sobre hielo, cocinar sushi,  bailar salsa… Lo que sea, y hazlas. Una tras otra. Cómprate ropa interior nueva, una bonita barra de labios, planea un viaje, conoce a gente nueva. Ahora vuelves a estar contigo y eso es maravilloso aunque no sepas verlo. En tu camino aparecerá gente muy especial que aún no conoces, o que conoces pero que no sabes aún cuán especial van a ser en tu vida. Disfruta como nunca de tu familia y sobre todo, vuelve a encontrarte contigo misma.

Te recomiendo que no busques relaciones sentimentales, nadie va a sustituir a esa persona a la que amas, nadie debe ser un sustituto o una herramienta para rellenar un vacío emocional. Puedes herir a mucha gente con esa actitud, muy especialmente a ti misma. Sencillamente esfuérzate en sentirte bien durante tanto tiempo como te sea posible. Las primeras semanas será terriblemente difícil, los meses siguientes será difícil sentirse bien, pero con el tiempo el dolor va aminorando y tu vista se va centrando en mirar el camino que pisas (en lugar de aquel que vas dejando atrás).

El secreto de vivir es adaptarse a los cambios que la vida nos depara. Es superar los obstáculos y mantenerse uno fuerte, y entre obstáculo y obstáculo, tratar de ser feliz. La vida no es esa relación que tuviste hasta ahora, fue sólo una parte del trayecto y ahora debes seguir caminando.

 

 



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