Me genera ansiedad discutir con mi pareja

Me genera ansiedad discutir con mi pareja

La mayoría de las personas se sienten molestas después de una discusión, especialmente cuando no se ha llegado a un acuerdo justo para ambas partes. “Siento una ansiedad terrible tras discutir con mi pareja, o me altero demasiado cuando estamos discutiendo” son frases comunes pero con consecuencias indeseables a nivel individual y a nivel de pareja. A priori, sentirse molesto si no se está de acuerdo con la opinión del otro entra dentro de la normalidad, pero durante el desarrollo de la discusión debes ser capaz de poder mantener una actitud calmada y razonable, y luego, una ve finalizada la conversación, debes aprender a gestionar ese malestar para que no se transforme en un rencor absurdo que os perjudique como pareja.

Lo primero que debes aprender, para ésta y otras situaciones de tensión, es calmarte. Si estás nerviosa o sientes ansiedad, ve a dar un paseo sola, respira hondo varias veces y trata de permanecer al menos tres minutos sin pensar en nada, con la mente en blanco.

Ahora plantéate: ¿Cuál es el asunto real por el que se ha discutido? ¿Cuán importante es para ti el asunto en cuestión? ¿Sientes que es algo esencial para tu felicidad y tu vida o es un tema totalmente trivial? Si es este último caso, quizás lo que te ha molestado tanto ha sido las formas en que se ha desarrollado la discusión. ¿Tu conducta fue calmada y respetuosa? ¿Os habéis insultado, atacado o mostrado cualquier tipo de actitud violenta? ¿Te has sentido personalmente atacada? ¿Por qué? ¿Qué es concretamente lo que ha hecho que te sintieras tan ofendida?

Si lo que te hizo sentir mal fue una crítica, piensa si ha sido una crítica constructiva (para hacer mejorar algo en ti) o ha sido destructiva (únicamente para hacerte sentir mal). En cualquier caso, plantéate si lo que dijo fue 100% falso. ¿Lleva tiempo avisándote de que una conducta tuya lo lastima de algún modo? Ahora piensa, si es totalmente incierto, ¿por qué te ofendes?

Cuando volváis a hablar, la conversación no puede volver a centrarse en si es cierto o falso lo que dijo el uno o el otro, sino en cómo os habéis hecho sentir mutuamente.

Sois dos personas distintas, con cerebros, vidas pasadas y percepciones diferentes. Es evidente que mantener una relación, ya sea con una pareja romántica, con un amigo o un hermano, no es nada sencillo. Con absolutamente todos tendremos diferencias, porque en definitiva, todos somos diferentes.

La fórmula de una buena relación, quizás, sea aprender aquellos aspectos en los que la otra persona es más vulnerable, aquello que le ofende y aquello que le importa. Si lo quieres o la quieres, estaremos de acuerdo en que no quieres lastimarlo/a. Quizás ninguno tenga razón, quizás ambos la tengáis en parte. Lo único que importa es que entendáis que cada persona tiene unas gafas propias con las que ve el mundo, y que a menos que esa persona llegue a ver algo concreto de lo que tú ves, su visión del mundo siempre va a ser individual.

También es esencial que aprendáis a no guardaros rencor por esos momentos de discusión que son naturales y, sobre todo, que tratéis de reconectar, de sonreiros y de disfrutar del otro en cuanto las aguas estén calmadas. La ansiedad que se genera con una discusión hace que los pensamientos negativos lleguen a nosotros en manada: “Esto ya no es lo que era”, “Ya no me quiere”, “Ya no siento lo mismo”, “Esto no va a funcionar”, “Me he cansado de discusiones”, “No me entiende para nada”, y un largo etcétera. Aprende a detectarlos cuando lleguen porque es probable que no respondan a la realidad, sino simplemente a un estado de ánimo. Recuerda cómo te sentiste si alguna vez tuviste que repetir curso, el mundo entero parecía ser gris y oscuro cuando te dieron la noticia, pensaste que no tenías capacidad para estudiar y que nunca ibas a hacer sentir orgullosos a tus padres. Luego pasaron los meses, los pasaste genial en ese curso, hiciste amigos, aprobaste y tus padres están orgullosísimos del hijo o de la hija que tienen. Para hacer que funcione cualquier cosa hay que ser paciente, relativizar los problemas y seguir trabajando para evitarlos y disfrutar con lo que uno hace. No hay otro camino.

 

 



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