Los peligros del colesterol

Los peligros del colesterol

Si hablamos de colesterol, parece que hablemos de algo negativo, algo realmente perjudicial para la salud. No es bien bien así, de hecho nuestro cuerpo necesita colesterol para desarrollar diferentes funciones: producir hormonas, ayudar a la formación de la bilis, a absorber la vitamina D e incluso a mantener la estructura celular de nuestro organismo. Lo que muchas veces no sabemos es que nuestro cuerpo de por sí fabrica colesterol para garantizar las funciones que acabamos de nombrar, por lo que el colesterol por sí mismo no es perjudicial, sino muy al contrario, algo totalmente necesario.

El problema radica como siempre en el exceso, y es que si nuestro cuerpo ya fabrica colesterol de por sí, si nosotros no controlamos lo que comemos y tomamos alimentos ricos en colesterol, los niveles de colesterol en sangre se disparan. Es entonces cuando vienen los problemas.

El exceso de colesterol provoca arteriosclerosis, es decir, se endurecen arterias y se van estrechando, a veces tanto, que pueden cortar el riego sanguíneo y ocasionarnos la muerte. Esto es especialmente peligroso cuando uno padece hipertensión, pues un caudal demasiado rápido de sangre en una arteria obstruida puede tener consecuencias dramáticas. Este cuadro se agrava a medida que uno envejece, pues con la vejez las paredes de nuestras venas y arterias tienden a endurecerse y a perder su elasticidad natural. Por supuesto, el consumo de cigarrillos es uno de los factores más perjudiciales, entre otras cosas porque aumenta significativamente la presión sanguínea, y cómo no la obesidad, pero no hay que olvidar que a menudo uno de los factores más decisivos es la predisposición genética.

Si se aúnan varios de estos factores y en un momento dado nuestra sangre no llega al corazón, es entonces cuando sufrimos un infarto de miocardio (lo que comúnmente llamamos un infarto de corazón). Si nuestro corriente sanguíneo se obstruye también podemos dañar otras partes de nuestro cuerpo como el cerebro, nuestro riñón o las extremidades.

 

Cómo controlar la alimentación para evitar los peligros del colesterol

  1. Aumenta el consumo de alimentos con fibra: verduras, legumbres, frutas y pan integral son tus aliados.
  2. Toma diariamente un puñado PEQUEÑO (con seis unidades basta) de frutos secos. Sus grasas son maravillosas para tus arterias.
  3. Usa aceite de oliva para cocinar y en crudo. Olvídate de cualquier aceite refinado y de las margarinas -por mucho que te vendan que son buenas para la salud y el colesterol, son grasas hidrogenadas transgénicas, no hay nada peor.
  4. Olvídate del alcohol. No pasa nada si tomas UNA copita en una celebración o el domingo a mediodía con la familia, pero asegúrate de que se reduzca a eso.
  5. Olvídate de la bollería, chocolates y demás. No te aportan nada, o sí, muchísimos azúcares y colesterol, nada que merezca tu cuerpo.
  6. Opta por cocinarlo tú todo, la comida precocinada y los restaurantes no miden las grasas que añaden y los ingredientes nunca van a ser de la calidad que tú utilizarás para tus propios platos.
  7. No te obsesiones con los embutidos, los huevos y las carnes. Puedes comerlos a diario, pero es fundamental que entiendas la importancia de las pequeñas porciones. Con una tortilla de un huevo tienes suficiente, acompáñala con unas verduritas salteadas y te sentirás suficientemente satisfecho.

 

 



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