Grasas buenas que ayudan a adelgazar

Grasas buenas que ayudan a adelgazar

Nuestro cuerpo necesita proteínas, carbohidratos y grasas para funcionar de manera óptima. En el momento en que eliminemos cualquiera de estos compuestos de nuestra alimentación, nuestro cuerpo sufrirá carencias, y en consecuencia enfermedades de distinta índole. Todos sabemos de hecho que existen muchas dietas que tratan de erradicar alguno de ellos pero lo cierto es que ninguna de esas dietas, si bien pueden hacernos perder peso, pueden ser extendidas en el tiempo. Este es el caso de la demonización que se ha promovido contra el consumo de grasas. Vamos al supermercado y el 80% de los alimentos han sido procesados para ser más ligeros que en su versión natural o al menos en la forma en que se han consumido tradicionalmente: leches, yogures, mantequillas, quesos, zumos, etc. Y si lo ofrecen las empresas, es porque hay una alta demanda por parte de los consumidores de este tipo de productos, en parte motivado por médicos y dietistas confiados en antiguos estudios médicos.

Durante años se nos ha convencido de que las grasas engordan, producen trastornos cardiovasculares, colesterol y sólo aportan toxinas al cuerpo. Y así, determinadas poblaciones como la americana han seguido tan concienciudamente esta premisa que, sin cuestionarse nada más, han promovido como ninguna otra nación los productos 0% o Light. Hoy tenemos Coca Cola Light, queso light y patatas fritas light. Pero lo cierto es que la tasa de obesidad en EEUU es la más alta del mundo. Que hay algo en esa teoría que no funciona es algo obvio.

Bien, ahora os diré que además hay grasas que ayudan a adelgazar, a lubricar nuestro organismo, a reducir los niveles de insulina en sangre, a normalizar la producción de leptina (la hormona de la saciedad), que te ayudan a regular tu temperatura corporal y que ayudan al correcto funcionamiento de muchos de tus sistemas metabólicos.

Estas grasas deberías consumirlas a diario y provienen del pescado, de los frutos secos, de frutos como el aguacate, la oliva o el coco y de las semillas como ocurre con el aceite de girasol. Como absolutamente todo en esta vida, no es necesario que te comas una bolsa de nueces para obtener tu ración diaria de grasas, con un puñado de frutos secos o con unas cucharaditas de aceite de oliva o con medio aguacate en tu ensalada, ya es suficiente.

Tampoco deberías demonizar las grasas en la carne. No te prives del placer de comerte una ración de un buen jamón ibérico, de unos trocitos de ese queso de cabra delicioso que adoras, o de comerte unas ricas costillas de cordero. No es eso lo que te hace engordar, y a menos que seas vegano, no tienes por qué privarte de algo que te produce tanto placer. Lo único que debes usar es la lógica y la moderación. Come en raciones pequeñas y todo irá perfecto.

Si comes todo “light” tu cerebro envía una orden de “reserva de energía” a todas tus células y no hay modo de perder grasa o como mínimo tardarás mucho más en perder los kilos que te sobran. De hecho, tu cuerpo tratará de almacenar todo lo que comas por si vuelves a dejarlo en estado de carencia, es un mecanismo para asegurar tu supervivencia así que deberías apreciarlo. Si por el contrario te acostumbras a consumir grasas -en su justa medida- tu cerebro deja de estar en estado de carencia y deja de bloquear la liberación o quema de los depósitos de grasa acumulada, por lo que tu pérdida de peso se acelerará y no tendrás lo que normalmente se llama “efecto yoyó o rebote”.

Deberías saber también que la leptina es una hormona que segregas para calcular si tienes hambre o no y regular así la ingesta de alimentos que necesitas. Las grasas omega-3 que encontrarás en las nueces o en el salmón multiplican los receptores de leptina, por lo que te llegará antes la sensación de saciedad cuando estés comiendo. El problema está en que las personas con obesidad segregan demasiada leptina por la grasa que tienen acumulada en el cuerpo, por lo que sus sensores están sobrecargados de información y no procesan el mensaje de la saciedad, por este motivo una persona obesa tarda muchísimo en sentirse llena. Las personas obesas que toman omega-3 vuelven a recibir el mensaje de “lleno”, y si hacen caso y paran de comer en cuanto se sienten así, pierden peso rápidamente.

Por si esto fuera poco, ten presente que el DHA, un tipo de grasas omega-3, estimulan la producción de serotonina, la hormona que hace posible que te sientas feliz, por lo que muchos pacientes de depresión son tratados con estas grasas. Así que olvídate de tus prejuicios, vuelve a incorporar las grasas buenas a tu alimentación y siéntete poco a poco más feliz, más sano y más delgado.

 

 



Publicado por
Publicado el

No hay comentarios!

Deja un comentario

Note: Los comentarios en esta pagina son del punto de vista de los autores, y no necesariamente los de los administradores de Comosehaceencasa.com. Se ruega no usar profanidades, adoptar conductas inapropiadas o hacer spam. Nos reservamos el derecho a eliminar comentarios sin aviso previo si incumplen estas condiciones.

*
*