Consejos para lavavajillas: truquitos que quizás no sabías

Consejos para lavavajillas: truquitos que quizás no sabías

Es uno de los inventos revolucionarios del siglo XX y deberías poder sacarle el máximo partido. En este artículo he recopilado para vosotros algunos consejos para lavavajillas que pueden ayudarte a ahorrarte dinero, tiempo y trabajo.

  1. Los biberones se pueden lavar en el lavavajillas (ésta es una gran duda para muchas madres, y sí, también las tetinas). Es aconsejable porque te asegurarás así de que estén totalmente esterilizados, y las altas temperaturas de lavado no van a deformarlas. Únicamente debes tener el cuidado de desenroscar el aro de la tetilla y poner cada elemento por separado, y de secar bien todo una vez lo saques del lavavajillas.
  2. Si eres una sola persona en casa, o dos, es posible que te convenga el lavado a mitad de carga. En ese caso no es necesario que coloques todas las cosas en la primera bandeja o abajo, puedes poner las cosas donde quieras. Lo que sí tienes que tener claro es que no puedes llenar el lavavajillas hasta los topes, coloca algunos cacharros y basta.
  3. El programa rápido no te ahorra dinero porque esté menos tiempo lavando, al contrario, dobla la potencia para hacer el lavado en menos tiempo y dobla el consumo de agua, por lo que te saldrá bastante más caro.
  4. Este consejo es aplicable también a otros electrodomésticos como es la lavadora. Una manera de ahorrar dinero en tu factura de la luz es hacer que te la tarifiquen por horas, con este plan habrá unas horas en las que la electricidad te saldrá más barata que en otras y, lógicamente, el precio de la hora se establece en función de la demanda. Lo más normal es de las 2h a las 6h de la mañana, justo cuando todos estáis durmiendo, la luz sea más barata que nunca. Si bien no vas a levantarte a las 3h de la mañana a ponerlo, lo que puedes hacer es programarla. Ahora prácticamente todos los electrodomésticos del mercado tienen una pantalla digital y ofrecen la posibilidad de ser programados. Léete el manual de instrucciones para saber cómo (da pereza, pero una vez lo leas seguramente sólo sea apretar un botón y ya lo sabrás para siempre) y programa para que empiece a las cuatro o a las cinco de la mañana, justo para que acabe a primera hora de la mañana, así antes de irte a trabajar puedes tender la ropa en el caso de la lavadora (y no coge el olor a humedad de cuando la dejas varias horas dentro). En el caso del lavavajillas importa mucho menos la hora en la que acabe, pero igualmente te ayudará a ahorrar dinero. Si tienes un bar o una cafetería, o sencillamente te gusta tener todo bien limpio cuando te levantas, es perfecto programarlo para que trabaje por la noche. Lo único que debes tener en cuenta es que justo debajo (o encima) de la cocina o del lavadero no viva una persona con insomnio, o que tus tabiques sean demasiado delgados, sino puede que alguien se queje si tus electrodomésticos son ruidosos.
  5. La cubertería de acero es perfecta para el lavavajillas, pero no pongas plata ni cuchillos con el mango de madera o se deteriorarán rapidísimamente. Ninguno de estos materiales admite bien el lavado a altas temperaturas.
  6. Revisa periódicamente el nivel de sal y de abrillantador. El aspecto que tienen las ollas y cubiertos de acero es muchísimo mejor con abrillantador y además éste acelera el secado. Esto es especialmente importante si la zona donde vives es de agua dura. En cuanto a la sal es imprescindible para evitar la formación de cal.
  7. No tardes mucho en poner el lavavajillas después de las comidas o los restos de comida se quedarán incrustados. Si han pasado muchas horas desde la comida, acuérdate de enjuagarlo todo antes de meterlo en el lavavajillas o es muy probable que los cacharros salgan con restos. Si ya está todo colocado dentro, lo que puedes hacer es un prelavado, que no es más que un enjuague.
  8. Tan pronto como haya acabado el ciclo de lavado, abre el lavavajillas para que salgan los vapores y no queden rastros de humedad. Si quieres asegurarte de que no queden esas manchas de humedad en tus cubiertos, sécalos uno a uno con un trapo limpio antes de guardarlos.
  9. Los tuppers se pueden lavar sin problemas en el lavavajillas siempre que el plástico sea de buena calidad. En ese caso no se deterioran, y quedan perfectamente limpios (cuando los compres mira si son compatibles con lavavajillas, y te recomiendo que no trates de ahorrar en eso porque luego tendrás que ir lavándolos por separado y pueden desprender sustancias tóxicas en tu comida a medida que vayas usándolos). Sin embargo, deberías quitarles cualquier resto de comida nada más hayas acabado de comer o quedarán olores o manchas duraderas. Si te ves obligada a lavarlos a mano, trata de no usar nanas o estropajos porque rallan el plástico, y en ese caso las manchas y los restos de comida son mucho más difíciles de quitar. Dos consejos más: nunca guardes los tuppers cerrados ni con restos de humedad, pueden generar bacterias y gases que luego acabarás comiéndote tú o tus hijos.
  10. Los vasos, cuencos, ollas y sartenes deben ir siempre boca abajo o quedarán agua y restos de comida dentro.
  11. Vigila que ningún cacharro impida el libre movimiento de los brazos.
  12. Las sartenes se pueden meter en el lavavajillas, pero si tienen capa antiadherente se deteriorará a medida que vayas lavándolos por la alta temperatura del agua.
  13. Nunca uses detergente del de lavar a mano los platos, mira siempre que las pastillas o el jabón líquido que uses esté específicamente fabricado para usar en lavavajillas.
  14. Si se te ha quemado la comida en alguna de tus cazuelas, no te preocupes. Ponla en remojo con agua y detergente y métela directa al lavavajillas, con un programa automático debería quedarte perfecta. Otras opciones naturales son sustituir el detergente por bicarbonato o vinagre blanco. Si no tienes bicarbonato o vinagre blanco, simplemente pon a hervir la cazuela con sal y al cabo de quince minutos ya se desprenderán todos los restos de comida fácilmente.
  15. Si te vas de vacaciones, acuérdate de desenchufarlo. Si está parado seguirá consumiendo energía absurdamente, además, te evitas tener que tirarlo o arreglarlo en caso de que haya alguna tormenta eléctrica que cree un cortocircuito en tu casa. Corta el agua por si acaso hubiera goteos o fugas de agua, se podrían crear humedades, deteriorar el mobiliario, el parquet y cualquier otro objeto que tengas por el suelo de la cocina. También es importante que lo dejes vacío y que limpies los filtros antes de marcharte.

 

 



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